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SANANDO IMAGINACIONES EN LAS LIBRERÍAS LOCALES
Arantxa López Escobar* 

A los lamentables efectos de la contingencia en la sociedad en el Área Metropolitana de Monterrey se agrega la precaria condición de la mayoría de las librerías. Si bien ni las librerías ni las bibliotecas son actividades esenciales para la superviviencia, lo son para la conservación de las habilidades mentales y el crecimiento intelectual.

Los días contados en el mercado
Los lectores están ocultos, no se escuchan sus preguntas en los camiones. Tal vez están en Facebook o cambian de página a un e-book. En la era de la posverdad, se va a las librerías por recuerdos, no por funcionalidad. Los libros son memorias, olores, colores e ilustraciones, pero también son un salario mínimo, un portavasos con letras inentendibles, una búsqueda interminable y susurro público para llevar en privado.

     En relación con el comercio local de libros, cada librería es un cuento distinto, ya que cada una ha tenido que enfrentar diferentes obstáculos para evitar que su huella sea borrada. La librería Gonvill, ubicada en Citadel, contrario a la tendencia generalizada de las “compras de pandemia” ha incrementado las ventas de lectura recreativa, si antes vendían dos ahora venden seis. Entre los bestsellers se encuentra El Negociador, la saga Juegos de Tronos, y la nueva edición de Harry Potter. También comparte dinámicas por la página oficial en facebook-live.

     La librería La Mexicana (Paseo la Fe) se ha mantenido en el ruedo con la venta de libros infantiles y de autores mexicanos, desde su apertura en diciembre del año pasado. El libro Barato, una pequeña librería ubicada a unas cuadras de la estación Cuauhtémoc, ha perdido el conocimiento de lo que era una venta mayor a cien pesos, las personas acuden para buscar libros colecciones o cuentos infantiles a un precio accesible. Su propietario permite que las personas que no pueden darse el lujo de pagar por las enciclopedias, las usen cuando así lo deseen. La Librería Porrúa, a un paso de la Macroplaza, tiene envíos a domicilio y maneja ediciones especiales. Ahí las ventas bajaron mucho al principio de la pandemia y recientemente se están acoplando a la nueva forma de trabajar. No permiten la toma de fotografías, pero tienen precios accesibles en variedad de revistas y clásicos.

     La librería Iztaccihuatl (centro) mantiene sus ventas; aunque no le va tan bien en las ventas en línea debido a los lectores prefieren utilizar la plataforma de Google books o de Librerías Gandhi. Sin embargo las novelas juveniles y los últimos lanzamientos han atraído bastantes clientes. Y en plena crisis han abierto una nueva sucursal en San Pedro.

     Tal es el estado de las cosas en este breve recorrido por los caminos del libro en la zona metropolitana de Monterrey.


*Es originaria de Veracruz. Estudia la licenciatura en Periodismo Multimedia en la FCC de la UANL